miércoles, 27 de octubre de 2010

Nuestra cancion?

Adolescence
El baile eterno que nos prometimos
nos llena el corazón de mentiras.
Nuestro pelo rubio se refleja en el espejo,
como nosotros siguiéndonos el uno al otro.

En nuestras camas temblamos
y entramos en contacto,
como si nuestras manos estuvieran atadas con un hilo.

Un rostro no familiar aparece
con un suave susurro.
Tomo el martillo y golpeo el cristal,
rompiéndolo.

Las dos personas en el castillo
destruyendo su interior.
Las campanas anuncian el final
para el ruidoso caballero y la princesa.

Poniendo las manos en el espejo distorsionado
el largo de nuestros dedos no es el mismo.
Desde ahora, ¿dormiremos en camas diferentes?
Entraste diciéndome "Buenas noches".

Girando el pomo de la puerta la abriste,
el sonido rebota así como te detengo yo
y beso tu dedo extendido.

La urgencia de correr
recorre mi espalda en ese momento.

No apagues la luz todavía, dormiré sola esta noche
y aún no quiero, dije golpeando la almohada
con mi mano derecha.

"Tengo miedo de los monstruos", esa no es
mi infantil princesa.
Tus ojos con lágrimas me dicen que me equivoco,
pero tu mirada fija no me da ninguna explicación.

El tiempo a solas de mamá y papá se acabó,
¿no es cierto? Es un sueño distante.
La sábana me proporciona calor,
y tú rompes mi broche
sin hablar.

La puerta está cerrada con llave,
nos miramos a los ojos. Mutuamente,
buscando un responsable.

Es una infantil excusa para apagar todas las luces.
No debo tocar tu cabello,
si no estaré mintiendo también.

El tiempo se ha detenido,
dos personas se abrazan.
Cada latido diferente de tu corazón
me hacen querer que el mío se sincronice con el tuyo.

Tu aliento cálido se disuelve
como el final del tibio abrazo.
Después de esto no me moveré,
porque yo soy tu caballero.




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